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ENTREVISTAS: LAS PROTESTAS DEL MUNDIAL DESDE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y DESDE LA ACADEMIA. BOULOS Y ROLNIK EN SU PASO POR QUITO 

Entrevista a Guilherme Boulos[1]

29 de octubre de 2014

2a

Derecho a la Ciudad: Muchos movimientos sociales en Brasil percibieron el contexto del Mundial de Fútbol como un momento oportuno para los movimientos regresaren a las calles, plantearen sus demandas. Raquel Rolnik considera este momento de mega eventos internacionales como una “metáfora exagerada” de un proyecto de ciudad neoliberal y excluyente ya vigente. ¿Como el MTST (Movimiento de los Trabajadores Sin Techo) ven este contexto político del Mundial de Fútbol? ¿Cuál es el significado de este contexto para los movimientos sociales?

Guillherme Boulos: Naturalmente no fue el Mundial de Futbol que creó la especulación inmobiliaria, ni los desalojos en el país. Ya teníamos una política urbana regresiva y neoliberal desde ya hace muchos años y que no fue contenida por el gobierno del PT (Partido de los Trabajadores de Brasil), más bien fue estimulada por la ampliación del crédito a la construcción civil, sin ninguna regulación de mercado. Sin embargo la Copa, y los megaeventos en general, representó un agravamiento de la situación, como la gota de agua. Y por eso, también por la visibilidad internacional que el evento permite para las luchas en el periodo en que ocurre, por eso hubo luchas importantes, incluso con conquistas populares. Pensamos que este evento desabrochó de hecho un movimiento que estaba ya frente a un barril de pólvora. Las ciudades brasileñas son hoy barriles de pólvora prestes a explotar en cualquier situación, las Jornadas de Junio[2] son un ejemplo de eso, y ciertamente otras manifestaciones vendrán en los próximos años.

Derecho a la Ciudad: ¿Cuáles fueron las estrategias del MTST en las resistencias al Mundial de Fútbol, especialmente con respeto a los procesos de remoción de viviendas provocadas por el poder público?

Guilherme Boulos: Nosotros adoptamos una táctica paritaria: para cada remoción una ocupación. El movimiento cree que posicionarse solamente en la defensiva en relación al tema de los desalojos nos deja en una situación muy vulnerable. Claro que es necesario enfrentar los desalojos, exigir política publica habitacional decente para las familias que eventualmente tienen que ser removidas, pero que eso sea un caso límite y no la regla. Pero es también necesario dar una respuesta popular a eso. La ampliación de las ocupaciones urbanas, la construcción de focos de resistencia en las ocupaciones de tierras urbanas, realizando ocupaciones masivas, como movilizaciones de presión sobre el poder público es, en nuestra opinión, la mejor respuesta a la política de desalojos.

Derecho a la Ciudad: No podemos dejar de tocar en el tema de las últimas elecciones presidenciales de Brasil, que ocurrió en el domingo pasado, porque mucho de los actuales debates en el país están atravesados por eso. ¿Cuáles son las perspectivas de los movimientos sociales con el nuevo gobierno Dilma? ¿Que ustedes esperan del gobierno y que acciones los movimientos pretenden desarrollar en este nuevo mandato?

Guilherme Boulos: El gobierno del PT en estos 12 años no realizó ninguna de las reformas estructurales y populares que le país necesitaba. Nosotros no tuvimos reforma agraria, reforma urbana, reforma tributaria, reforma en el sistema financiero, aumento de los derechos del trabajo, reducción de las jornadas. No vimos democratización de los medios de comunicación, no vimos la resolución del tema de la des militarización de la seguridad pública, un tema vital. El gobierno del PT no levantó ninguna de las banderas históricas de la izquierda brasileña y paga el precio. El precio es el fortalecimiento de la derecha y del conservadurismo en el país. La ansiedad de mudanza, ahora con la reducción del poder económico, con una mayor polarización de las fuerzas sociales, no da más para mantener una lógica de conciliación nacional y eso genera un sentimiento fuerte de mudanza. Sin embargo, este sentimiento de mudanza, por limitaciones de la izquierda, de la condición de los medios de comunicación en el país, y de la fuerza del conservadurismo de la derecha, fue canalizado en las elecciones por la derecha. El Aécio y la Marina Silva (candidatos de oposición a presidencia de la Republica en las elecciones de 2014) representaron un sentimiento de mudanza de forma falsa, ilegitima, que son en realidad, un retroceso, una mudanza para peor, si es que son alguna mudanza. En este sentido lo que está puesto como desafío para las fuerzas populares en Brasil en el próximo periodo es una presión intensa para las reformas populares. La política de conciliación nacional se agotó. El gobierno Dilma tendrá que hacer una opción: o él va gobernar para los bancos, con una política económica neoliberal, con corte de inversiones públicas y sociales, entonces Dilma tendrá que enfrentar por medio de la presión popular las grandes reformas del país. Nosotros vamos a estar en las calles para que el camino sea el segundo.

Entrevista a Raquel Rolnik[3]

2

Derecho a la Ciudad: ¿Que usted destacaría del estado actual de las reivindicaciones en la lucha contra los desalojos, una vez ha terminado el mundial, y una vez están aún imprimiendo todas las obras para las Olimpíadas? ¿En qué estado están los movimientos sociales en torno a estas reivindicaciones?

Raquel Rolnik: Primero creo que la organización de los Comités Populares de resistencia al mundial de futbol en varias ciudades –porque eran 12 las ciudades-sede de la Copa y se organizaron los comités en casi todas ellas. Esto ha sido una oportunidad, una rearticulación de los movimientos para una plataforma nueva, a partir de la insistencia de nuevos movimientos que estaban surgiendo en estas ciudades. Entonces esto ha brindado esta posibilidad, o sea, mucho más que movimientos para el mundial, por el mundial, esto ha sido una oportunidad de reorganización, rearticulación de una nueva ola de movimientos que está surgiendo en Brasil. De pronto creo que el tema de los desalojos ha sido absolutamente central, desde el principio. Una de las luchas y una de las bases de estos movimientos ha sido las comunidades bajo amenaza de desalojo, o comunidades en proceso de desalojo, y su organización, su resistencia. Pero eso ha contribuido en poner el tema del desalojo en general sobre la mesa y la agenda de los movimientos sociales. Lo que significa que como hubo algunos desalojos en el marco del mundial, básicamente para dar lugar a infraestructuras como la ampliación del aeropuerto, infraestructura de movilización/vialidad/transporte. En menor escala la construcción de estadios peri un poquito también en el caso de Rio de Janeiro. Pero la cuestión es que hay muchos otros desalojos en función de otras obras, de la discusión de riesgo y todo más. Entonces el tema sigue y los movimientos van a seguir. La forma, ahora, no sabemos exactamente, porque ya no están los comités del mundial. En el caso de Rio el comité sigue, porque eso ya venía desde los juegos panamericanos en 2007. Hay una comunidad particularmente, la “Vila Autódromo”, que está amenazada de desalojo desde los juegos panamericanos, y resistió desde aquel entonces, a partir de una organización que está resistiendo ahora de nuevo. Entonces esto también sigue. En Rio esto sigue con todo lo que es las Olimpiadas. En Rio el tema sigue hasta 2016. Pero creo que la cuestión mas importante va a ser el hecho de que sigue una discusión, un trabajo, una movilización contra los desalojos y también –no sé de cuanto esto es parte o no, o si sale de ahí, o quizás también no– que es un ascenso de los movimientos de vivienda, de los sin techo. Porque todo este proceso, no es solamente la preparación del mundial, sino todo lo que ha significado el aumento de la dinámica económica del país en los últimos años, hemos tenido un boom inmobiliario absurdo. Un boom de los precios de las tierras, un boom de los precios de los alquileres, así que estamos en una nueva crisis de vivienda. Entonces la tendencia es que eso debe aumentar e inflar los movimientos de vivienda, las tomas de tierra, las tomas de inmuebles y por ahí. A pesar de que en los últimos meses –junio y julio– fueron meses de mucha represión a los dirigentes, a los militantes, a los activistas. Mucha represión, prisión, juzgados. La cosa fue fea y sigue siendo. Así que hay una reacción de represión que se está armando y que no sé cuánto esto también va a tener la fuerza de desarticular.

Derecho a la ciudad: De alguna forma esa contradicción que se percibe desde afuera de un descontento muy alto a respeto de todo lo que ha habido en torno a la copa y el bajo nivel de movilización, ¿se podría estar explicando en gran medida por este alto nivel de represión?

Raquel Rolnik: No, no. El alto nivel de represión es una respuesta a una súper movilización. Hubo una movilización grande. No durante al mundial, porque durante al mundial toda la gente estaba vendo los juegos, pero antes del mundial hubo una movilización grande, importante. Y el tema del mundial es solo uno de los temas. Hay un tema mucho más grande que es el derecho a la ciudad.

Derecho a la ciudad: ¿Y porque crees que el lema “não vai ter copa” no se pudo hacer efectivo?

Ralquel Rolnik: “Não vai ter copa” es apenas una consigna, de una facción, de un grupo, dentro de todo lo que ha sido el movimiento de resistencia a la Copa. El movimento inicial era “Copa pra Quem?”, no era “Não vai ter Copa”. “Copa pra Quem?” que era el cuestionamiento delo modelo que se estaba imponiendo. Así que “Não vai ter copa” fue un poco todo lo que ha surgido de los grupos más radicales, que se llamaban los black blocks que estaban mucho más en una posición de bloquear, impedir, no dejar, con protestas más pesadas, resistiendo también con violencia. Y esto fue una parte de la historia, no es toda la historia. “Não vai ter copa” es una de las dimensiones que hemos tenido y justamente son a los que están pegando más duro.

Derecho a la Ciudad: ¿De alguna forma los mayores logros que ha tenido todo este movimiento fue haber generalizado, haber puesto encima de la mesa el modelo urbano como tal?

Raquel Rolnik: Exacto. Y la agenda fue poner sobre la mesa el cuestionamiento del modelo urbano fuertemente por primera vez en treinta años, así como que resurgiendo el tema de la reforma urbana y del tema del derecho a la ciudad con mucha fuerza. Pero ahí también en Brasil tenemos la combinación de dos cosas: la combinación de los comités populares de la Copa –esta articulación– con el movimiento Pase Libre –que es el movimiento por el derecho a la circulación, al transporte que ya estaba articulado, y viene trabajando desde 2005 muy fuerte–, con los grupos autonomistas, los círculos autonomistas que estaban ya organizándose, debatiendo, y con millares de otras cosas, con colectivos, con movimiento de vivienda. O sea, creo que el escenario en Brasil es un escenario de renacimiento del movimiento social de calle, de ocupación. Este es el escenario. Y los Comités de la Copa son uno de los ingredientes importantes, por cierto, pero uno de los ingredientes solamente.

Derecho a la ciudad: ¿Consideras que de alguna forma lógica del desarrollo inmobiliario en toda la Copa y megaeventos han puesto en manifiesto que están por encima de los derechos humanos y del propio derecho a la ciudad? ¿Cómo queda después de esta operación urbana?

Raquel Rolnik: Yo creo que si han puesto de manifiesto y creo que los movimientos han tenido el éxito de demostrarlo a la ciudad. De ahí hacia a cambiar el modelo de ciudad ya es otra cosa.

Derecho a la Ciudad: ¿Cuáles serían las mayores limitantes que tubo estos movimientos sociales de lograr los objetivos de transformación urbana?

Raquel Rolnik: El problema es la totalidad del Estado brasileño, la totalidad de los partidos políticos. La totalidad de las fuerzas políticas hegemónicas está totalmente comprometida con este modelo. Totalmente. Este es el mayor obstáculo.

[1] Guilherme es coordinador del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST) de Brasil.

[2] Referencia a las manifestaciones populares irrumpidas en el mes de junio de 2013 en varias ciudades brasileñas.

[3] Raquel es urbanista y profesora de la Facultad de arquitectura y urbanismo de la Universidad de Sao Paulo.

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Un pensamiento en “Las protestas del mundial desde los movimientos sociales y desde la academia

  1. Pingback: Tercer número de la revista: Movimientos Sociales Urbanos | El Canelazo de la Ciudad

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